“El que quiere una rosa, debe respetar las espinas”.

Dicen que la resiliencia es la capacidad para adaptarse a las situaciones adversas con resultados positivos. Creo que en estos últimos años todos nos hemos visto obligados a entrenar nuestras capacidades para amoldarnos o adecuarnos a un mundo que nunca sospechamos.

Hace ya unos años, nuestra vida dio un vuelco hacia lo inimaginado. Todos nos acostamos libres y, sin más, amanecimos presos de nuestra peor pesadilla donde nuestros miedos se han visto obligados a luchar contra nuestras vidas, contra la soledad, libertades y, sobre todo, contra ese tiempo que cabalga a contracorriente y ya, nunca vuelve.

Estábamos acostumbrados a compartir risas, a prestarnos las manos y a regalarnos calor en forma de abrazos. Sabíamos celebrar nuestras victorias, compartíamos mesa y, la música o bailar, nos relajaban hasta bien entrado el amanecer. Nos consolábamos en las penas, nos acercaban nuestros besos y nos alentaba cualquiera de nuestras muestras de cariño.

Pero, de la noche a la mañana, todo cambia. Nos dicen que debemos protegernos de cualquier contacto. Los abrazos, cualquier beso, nuestras risas, lágrimas o, el simple hecho de compartir la vida mata. Y, no es broma. Desde nuestro confinamiento domiciliario el televisor e internet nos daban el parte diario de cuantos caían mundialmente apresados del contagio dado por la más mínima relación, conexión o unión.

Durante meses, familiares y amigos, enfermaban o perecían sin cesar. El miedo era real. No era un eco. Nuestras casas y hogares eran nuestro único entorno seguro. Salir a hacer la compra, o juntarnos con niños o con nuestros mayores era una amenaza a la vida y a la integridad física. La soledad nos invadía y, aun la labor de muchas almas generosas, llegó la doble moral, el egoísmo, la picardía y la intolerancia.

Nos dijeron que nuestra única forma de volver a relacionarnos era mediante el uso de las mascarillas. Ellas son y han sido el único medio que, durante todo este tiempo nos ha acercado a nuestras familias y amigos. Son las únicas que nos han protegido de extraños o que nos han acercado a grupos, a celebraciones e, incluso, las únicas que nos han permitido dar algún abrazo o despedirnos para siempre de aquellos que se han ido en una soledad llena de desgarros.

Pero, el uso de las mascarillas siempre ha estado rodeado de polémica y, ha habido o existido discusiones entre partidarios y detractores.

Es cierto que, durante un largo tiempo nos hemos visto obligados a sonreír con la mirada y, que no siempre ha sido fácil usar las mascarillas durante largas jornadas de trabajo, de clases, en juicios o incluso cuando nos hemos visto obligados o en la necesidad de utilizarlas practicando deportes o disfrutando de algún que otro momento de diversión. Pero, está demostrado que, gracias al uso de las mascarillas, nos hemos protegido de quienes no se han vacunado o de quienes habían enfermado.

Algunos han visto el uso de las mascarillas como una forma de limitar nuestras libertades y, seguro que habrá quiénes así se hayan sentido, pero, qué difícil es aplicar la norma cuando existen tatos miedos, morales y verdades contrapuestos que deben convivir en igualdad de derechos.

Durante un tiempo, ha habido pasaportes covid, pcr y calendarios de vacunas. Incluso, el uso de las mascarillas tan solo ha sido obligatorio en interiores y en espacios al aire libre donde no se pudiera respetar la medida de seguridad del metro y medio. Pero, hay que decir que, no todos han respetado el tener que ponerse la mascarilla en lugares donde existía aglomeración, o no se podía respetar dicho metro y medio. Es decir, aun siendo que el derecho a la vida debe prevalecer sobre el derecho a la libertad individual, tal y como avala el Tribunal Constitucional, no siempre lo hemos sabido respetar.

Pero, ahora parece que se da un paso más y, a partir del 20 de abril de 2022 el uso de las mascarillas en interiores en España también decae, salvo en contadas excepciones. Y, en mi surge la pregunta: ¿es ya el momento? ¿las personas respetaran las excepciones?

Lo veremos en unos días. Aun así, soy de las que piensa que el uso de las mascarillas no puede desaparecer de nuestra vida de un plumazo o de un día para otro. Por lo menos, así lo aconsejan los expertos.

Hay lugares que son considerados de elevado riesgo, como las residencias de mayores, los centros sanitarios o el transporte público. Y, de igual modo, habrá situaciones o lugares que nos van a obligar a realizar relacionarnos basándonos en un “uso responsable” de la mascarillas. Por lo que, no hay que eliminarlas de manera radical, sino, pienso que es mejor hacerlo gradualmente.

Socializar está bien y, es lo que todos, sin excepción, necesitamos hacer. Pero, ir al cine, al teatro, de compras a un centro comercial, de celebración a un local o restaurante o, en un entorno familiar o de amistades donde exista algún riesgo –personas mayores, enfermas, positivas, asintomáticas o sin vacunar, etc., – va a suponer la necesidad de hacer uso de las mascarillas de forma responsable,

Y, quizás en eso es en lo que todos debemos mejorar: en “el uso responsable” de las cosas y, por supuesto, de las normas. Cada uno de nosotros tenemos una responsabilidad diversa y, en lo que deberíamos en todo caso trabajar, es en intentar ser menos egoístas y mirar por el bienestar de todos en nuestra sociedad.

El día 20 de abril ya no es obligatorio usar mascarillas en interiores pero, evidentemente, habrá que estar, en los comercios, empresas o negocios, a lo que estos mismos establecimientos establezcan. A partir del día 20, los miedos de los unos se van a ver alterados por las libertades de los otros. Muchos son los que se alegran, muchos también los que avisan de que continuaran siendo precavidos hasta ver qué es lo que acontece en estos próximos meses.

En Catalunya, nos adelantamos y, 24 horas antes de que el uso de las mascarillas deje de ser obligatorio en el resto de España, se decide quitar las mismas en el interior de los centros educativos de primaria y secundaria flexibilizando así su uso, a partir de hoy, martes. Así pues, en la noche del lunes 18 al martes 19 de abril de 2022 saldrá la resolución que el ejecutivo del Govern de la Generalitat apruebe para levantar el uso de las mascarillas en las aulas catalanas a partir del martes.

Poco a poco todo irá normalizándose. Pero, también es cierto que, todos, deberemos respetar el derecho y la libertad de todos para poder luchar gradualmente contra miedos, y siempre desde el respeto. Y, es que, ya lo dicen: “el respeto es una calle de dos vías, si lo quieres recibir, lo has de dar también”.

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